Vomitona verbal…

VOMITAR IDEAS

Escucho lamentos y quejas durante demasiadas horas, todos tienen motivos, los suyos propios para creerse en el derecho de proclamar esas palabras llenas de dolor, y de algún modo las recibo y reflexiono tratando de mantenerme al margen pues el mio propio también está presente.

Pienso sobre la necesidad que tenemos de compartirlo, de poner en conocimiento de los demás los motivos que nos llevan a actuar de cierto modo, las excusas y justificaciones que pretenden hacernos sentir comprendidos, pero todos tenemos ese mismo derecho, todos y cada uno de nosotros tenemos nuestras propias circunstancias.

Cuando pasa un rato sólo escucho ruido, como un zumbido extraño que me llega a los oídos y aturde mi cabeza y siento que todo da vueltas a mi alrededor mientras las voces se difuminan y se vuelven incomprensibles. Gritaría pero la incomprensión hace que no pueda pronunciar una palabra y, hasta mi visión se vuelve borrosa.

Me siento, me centro en mi respiración y me aíslo del ruido externo y del temor que en ese pequeño instante pretende adueñarse de mi.

Sin saber muy bien cómo la situación me resulta conocida, el caos de un momento me lleva al recuerdo, al recuerdo indefinido pero concreto. Ya he vivido ese mismo declive, quizás sea un “déjà vu” de esos que suelen ocurrirnos, pero me parece algo mas interior.

No sé cuanto rato ha pasado, cuantas palabras habrán volcado en ese rato de desconexión y cuanto habrán esperado las mías, pero no les llegarán porque lo que yo pudiera decir no sería lo que esperan, no sería la ayuda que reclaman, así que sutilmente me retiro de la partida y de todo eso me quedo con lo absurdo del momento y con una reflexión de imposible respuesta…

¿Porque nos creemos con el derecho de volcar sobre los demás nuestras quejas?¿de donde proviene ese afán por ser el más desgraciado de todos? ¿buscamos con ello sentirnos reconfortados?¿está premiado ser el que peor lo pasa?

Dicen que soy hermética, que me cuesta expresar lo que me afecta pero me parece absurdo entrar en una lucha de similar envergadura que no lleva a nada.

Parece que sólo se me presentan dos opciones. Entrar en la guerra de las penas o aceptar públicamente que todo me va fantástico y así, no entrar en el club de los pobrecitos desgraciaditos….

De acuerdo, acepto.

Me niego a centrarme en los pormenores que hacen que mi vida sea algo complicada, en los problemillas que a diario a todos nos surgen y me quedo con la fortuna de las pequeñas cosas que hacen que esta misma vida sea especial y valga la pena ser sentida.

¿Hacer una lista de mis penas?…absurdo!!!…Mejor repasar la lista de mis alegrías para que éstas me den la fuerza necesaria para enfrentarme a ellas, es más positivo…y compartiré unas y otras con aquellos que comprendan la dimensión real, mi día a día al completo y compartan así conmigo las suyas sin afán de cargarme con unas penas que no me corresponden, mas allá de lo que yo pueda aportar, sin pretensiones, sin cargas exageradas…

Extraños pensamientos que un instante demasiado habitual me ha concedido…

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4 comentarios en “Vomitona verbal…

  1. Quizá el quejarnos a los demás sea uno de tantos antídotos para ahogar las penas. Otros prefieren el alcohol, las drogas, el sexo. Creo que en realidad todos los seres humanos funcionamos de la misma manera. Buen artículo. Saludos

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