Y…mucho más

Seguramente debéis esperar que tras estos días de desconexión os cuente aquellas fantasías y deseos que he hecho realidad, que comparta con vosotros los días de placer vividos y os deleite con escenas de lascivia.

Es innegable que existen, que en el servicio a mi Señor experimento el gozo físico, ya sea mediante las diferentes prácticas o en la ausencia de ellas, y por eso, no os haré esperar y aunque no lo haga en forma de relato porque no me nace de ese modo os ofrezco unas escenas que sin duda confío os complazcan, aunque seguramente muchos de vosotros veréis poco de BDSM en ellas.

Porque las relaciones D/s son para mi mucho más que determinadas prácticas BDSM, porque no tienen por qué estar exentas del placer y el romanticismo más convencional y, porque la entrega existe no sólo en el dolor físico os ofrezco tras las imágenes mis reflexiones por si queréis comprender mi forma de vivirla.

Para aquellos que deseen tan sólo el placer otorgado por las lujuriosas imágenes, dejaros invadir por ellas y, tan sólo, disfrutadlas…

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Como os he prometido, para aquellos que os hayáis animado a ir más allá de las imágenes, aquí expondré aquellos pensamientos que en estos días he vuelto a hacer míos, porque a través de nuestro día a día podemos descubrir la entrega menos aparente, esa que queda refugiada entre las paredes de la intimidad, completamente ajena a todos y que, incluso puede pasar desapercibida para nosotros mismos, pero que creo define el sentimiento de una entrega real, diaria, sin condiciones ni exclusiones, sino viva, emergida de las necesidades diarias.

Todos somos capaces de comprender una sumisión reflejada mediante sesiones, todos podemos medir la entrega que deja señales a través del dolor físico y cuanto más aparentes mejor parece resumir la servidumbre, pero hay vida, hay entrega fuera de las sesiones y aunque no le quitaré valor a la entrega en ese determinado contexto, pues sé lo complicado que resulta sobreponerse al dolor, transformarlo en aquello que anhelamos a través de la sumisión, muchísimo más complicado e inconmensurable resulta la entrega menos aparente.

El día a día que todos tenemos nos da infinidad de momentos para servir a quien nos hemos entregado, y no precisamente cuando éstos así nos lo reclaman, sino porque conscientes de quienes somos, del compromiso adquirido y de las ganas constantes de satisfacer sentimos la necesidad de extrapolarlo a cada instante de nuestro vivir.

Nada más lejos de aquello que todos podemos imaginar, de ir con una indumentaria determinada, con un collar y una cadena a Su mano sujeta, de unas ordenes concretas y un actitud determinada que nos mantenga en esa postura que nos habla de un comportamiento ideal.

Un día cualquiera, una situación cotidiana, donde el Amo no tiene por qué estar en realidad manteniendo una pose concreta y la esclava recibiendo indicación ninguna, pero sabiendo ella el lugar que ocupa y el beneficio obtenido para ambos en esa situación extrapola su sentir, su amor, su entrega, a un servicio silencioso, a una esclavitud aparentemente distante, en un segundo, tercer o cuarto plano, en el que su notoriedad es prácticamente nula, en que las atenciones no son para ella, ni siquiera ese “desinterés” fingido que puede desearse y darse en las sesiones.

Ella no es el centro, ella debe realmente permanecer atenta, sin esperar ser vista, y comprende que ese lugar que dijo abrazar es real, debe ser capaz de servir encontrando ese mismo beneficio a través de los pequeños gestos que pueda conceder.

Puede no comprenderse porque todos buscamos una respuesta concreta, nos engañaríamos si dijéramos que queremos únicamente el beneficio del Amo, pues, en realidad, aunque sea a través del Suyo esperamos el nuestro.

Se han dado unas circunstancias concretas, un escenario que no habría pensado poder convertir en una lección personal, un aprendizaje que fluyó sin enseñanzas directas, simplemente dejando que ese momento me mostrara el camino, observando como servir aun cuando de inicio creía que no sería posible.

Si pienso en el más directo sentido de la entrega, aquel que a priori en el BDSM se plasma, podría llegar a pensar que ha sido nulo, pero si pienso en la realidad de una entrega desinteresada, en el objetivo que deseo alcanzar desde que inicié mis torpes pasos a Sus pies, creo que ha sido un gran logro.

Es algo interno, algo que he buscado por mí misma, algo que anhelaba sentir pero que el egoísmo de mis apetencias me negaba y en estos días, aunque nadie haya podido apreciarlo, yo lo atesoro, y lo guardo como merece en esta colección de lecciones que la búsqueda de mi entrega me concede por variables y sorprendentes vías.

Quizás sea mi personal manía de no desaprovechar las oportunidades, de buscar el medio para tratar de dar sentido a momentos que de otra forma no los tendrían, o no serían precisamente agradables.

Han sido unos días especiales, complicados en varios instantes, donde mi dedicación ha sido elevada a pesar de que podría parecer justamente lo contrario, y analizándolo ahora con cierta distancia, aquí, tranquila en mi pequeño refu, siento que he crecido, no quizás del modo en que podría haber llegado a pensar, pero es lo que tiene eso de no crearse expectativas concretas, eso de dejar que el instante vaya sorprendiéndote y actuar con serenidad de acuerdo a un sentir concreto.

No puedo dar detalles porque, aparte de que forma parte de mi intimidad, de la nuestra, tampoco servirían para ilustrar esta reflexión tan confusa para aquellos que no comprendan como siento, y a la vez tan evidente cuando llegas a comprender de que está hecha la entrega…

Seguiré trabajándome porque el camino es largo, pero puedo decir que he saboreado la intensa dulzura de algo que anhelaba y creía lejos de mis posibilidades. No puedo despistarme ni aflojar mi ritmo porque sé a dónde me lleva mi desidia pero hoy me siento feliz de haberme dado, de haber permanecido atenta y haber obtenido un beneficio no regalado, sino merecido por algo que he trabajado.

Quisiera que muchas cosas hubieran sido distintas, no puedo negarlo, quisiera haber encontrado vías alternativas a muchos temas enfrentados estos días, pero la vida no es como la deseamos, y aunque sigue siendo frustrante para esta sierva no poder librar a su Señor de todo cuanto sobre Él incide, asumo el lugar que me corresponde y sé que sólo puedo continuar trabajando para ser bálsamo en sus heridas, consuelo en su pesar y aire fresco en sus ahogos, compartiendo desde mi lugar, según corresponda, cada uno de los días que tenga a Su lado, a Sus pies…

Nada de esto hubiera sido posible si Él no me hubiera mostrado antes el camino, si mi Señor no hubiera sido inflexible en Sus enseñanzas y si, en estos días, no me hubiera dejado estar a Su lado, si no me hubiera mostrado Su amor mediante multitud de gestos, que quedan también entre estas cuatro paredes, y que, aunque puedan parecerle ínfimos pues sé cómo desea cuidarme, han sido pilar y abrigo para mi paciente entrega.

No pensé poder decir esas palabras refiriéndome a mí…paciente entrega…¿suena precioso, verdad?

Gracias por estos días, mi Señor…

Gracias a todos por seguir aquí leyendo mis pequeñeces…

 

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3 comentarios en “Y…mucho más

  1. Me ha encantado lo que has escrito, creo que me quedo con esto “aunque puedan parecerle ínfimos pues sé cómo desea cuidarme, han sido pilar y abrigo para mi paciente entrega.” ¡Enhorabuena por tu camino conseguido hasta ahora y ánimo en todo que queda por delante!
    Un abrazo

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    • Muchas gracias por tu visita y tus palabras…es importante que al compartir mis pensamientos y sentimientos haya quien se tome la molestia de ponerse en mi lugar y sentir a través de mis torpes palabras.

      Es un camino bello pero complicado y cualquier pequeño logro debe ser disfrutado, al igual que aprendido cualquier error, que creeme hay muchos muchos.

      Espero que pronto vuelvas por el refu!

      Un cordial saludo

      Le gusta a 1 persona

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