¿Castigo sin motivo?

Me dijo que simplemente le apetecía, que no tenía que tomármelo como un castigo a una falta cometida por mí, simplemente tenía que disfrutarlo porque con esa intención lo hacía.
No entendía muy bien lo que me estaba contando, que es lo que pretendía con ello, y en mi mente las ideas se mezclaban. Tenía sentimientos confrontados.
Por un lado pensaba que no era justo recibir un castigo por una culpa no cometida, y sentía que estaba aprovechando su dominación para conseguir su placer personal.
Por otro lado, lo deseaba tanto a más que Él, puesto que un castigo sin culpa era terriblemente excitante para mi, puesto que lo disfrutaba sin el arrepentimiento de una mala acción y era puro placer.
También, al tener esas dudas, sentía un poco de vergüenza por no ser la sumisa que Él se merece. Él es mi Amo, y mi cuerpo y mi mente le pertenecen, y acepté ser su esclava, por lo tanto se supone que no debería cuestionar sus decisiones.
Todo el día dándole la vuelta a esta idea, llegando siempre a la misma conclusión o mejor dicho a la falta de ella….
¿Se debe aceptar el castigo sin falta cometida o es injusto?

Si me lo cuestiono… ¿es que no soy digna esclava?

Por fin al atardecer, cuando le tuve delante de mi, sentí la necesidad de explicarle mis dudas, ser sincera con Él, pero puso sus dedos sobre mis labios pidiéndome que no hablara, quería explicarme algo…Por supuesto, permanecí callada, expectante a aquello que me quería explicar.
Sus ojos brillaban, y sus facciones demostraban emoción…Me explicó que había estado todo el día terriblemente excitado pensando en nuestro encuentro de esa noche, pensando en tenerme en sus brazos, imaginando el castigo, sintiendo como disfrutábamos los dos con ello, como sin merecerlo, simplemente por mi entrega a Él, me ponía en sus manos y disfrutaba de su contacto, de sus caricias, de sus azotes, de todo aquello que llevaba todo el día imaginando….

Lloré, lloré sentada a sus pies, pues con su explicación habían desaparecido todas aquellas dudas, y entendí sus motivos, simplemente no había motivos, quería disfrutar, quería hacerme gozar, y yo había dudado de Él, me había centrado en mi orgullo, y ahora me sentía realmente mal…

Me hizo levantar, sentarme junto a Él. Me abrazó y me preguntó el motivo de esas lagrimas.

– Amo, acabo de estropear tu castigo sin motivo, pues si tienes motivos para ello, le dije.

¿Que has hecho pequeña, que cause en ti tal arrepentimiento?

– Señor, acabo de entender tus palabras, pero confieso que mientras tu has disfrutado todo el día imaginando mi entrega, yo la he mancillado con mi orgullo, queriendo poner lógica a tu  Dominación.
Pues entonces, hoy no tendrás castigo, ni el crees merecer ni el que te pensaba regalar.

Dándose la vuelta se ha marchado, y ahora deseo su castigo, y su perdón por haber estropeado su ilusión y su placer que debería haber sido el mio, puesto que es lo que siempre siento con Él.
Aunque quizás este sea mi castigo….

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